¿ES BUENO O MALO?

Hay un antiguo cuento Zen que habla de la historia de un sabio campesino en la antigua China que tenía un hijo y un caballo. Una noche de tormenta el caballo se escapa y al amanecer, al enterarse de las noticias los vecinos se acercaron al viejo sabio a transmitirle su pesar, al cual el hombre despreocupado contestó: “quien sabe lo que es bueno y lo que es malo.”

Unos días después el caballo regresó acompañado de otros caballos salvajes a lo que los vecinos emocionados se acercaron al hombre para congratularse de su nueva fortuna y el hombre simplemente les contestó: “quien sabe lo que es bueno y lo que es malo.”

El hijo del hombre, un muchacho joven y fuerte se dio a la tarea de domar a los caballos salvajes para que pudiesen ser de utilidad pero uno de ellos lo tiró al suelo y se rompió ambas piernas. Todo el pueblo estaba preocupado por la suerte del hombre ya que su hijo era su único apoyo y fueron con el hombre a darles su pesar, a lo cual el viejo campesino despreocupado contestó: “quien sabe lo que es bueno y lo que es malo.”

Unos días más tarde llegaron al pueblo los delegados del Rey reclutando a todos los jóvenes de la aldea para que fueran a la guerra. Se llevaron a todos los jóvenes menos al hijo del sabio campesino que tenía las piernas rotas. El pueblo estaba horrorizado a lo cual el sabio volvió a contestar: “quien sabe lo que es bueno y lo que es malo.”

Me encanta esta historia y ha sido de gran valor recordarla en mi vida en esos momentos en que las cosas parecen ir “mal” o no como yo me esperaba que fuesen. Esta historia no solo nos invita a ampliar la perspectiva de un acontecimiento al arco expandido de nuestra vida, pero también nos invita a ampliar nuestra perspectiva sobre lo que realmente consideramos como “bueno” o “malo”.

Cuantas veces te ha pasado de mirar atrás y darte cuenta que tus grandes dolores o pérdidas ¿han sido en realidad el mejor regalo que la vida te ha dado? O que si hubieses obtenido todo lo que querías no serias la persona que eres en este momento. Que en realidad tus “malos” momentos han forjado tu voluntad, tus ganas de buscar y salir adelante y sobre todo han sido tus grandes maestros en este viaje que llamamos vida.

Si logramos ver cada dolor, tristeza y perdida con estos ojos, nos damos cuenta de que no han sido en vano, y que han sido preciosos regalos que la vida ha utilizado para acompañarnos en nuestro despertar. Cuando trascendemos la dualidad de lo que percibimos como “bueno” o “malo” logramos ver el regalo que contiene cada situación. La “perfección del todo”.

Te invito a la siguiente reflexión:

- Piensa en algún acontecimiento en tu vida (pasado o presente) que te moleste, te angustie o te cause dolor

- Pregúntate ¿que me está enseñando todo esto?

- Ve si logras volver a contar esta misma historia pero desde tu aprendizaje y empoderamiento, cuéntala desde un espacio de profundo agradecimiento sobre lo que pasó o está pasando y observa como te sientes.


Patty G.




1 vista0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo